viernes, 24 de abril de 2015

1º DE MAYO: SAN JOSÉ, OBRERO. “TRABAJANDO BIEN Y FELIZ”.


A modo de Introducción
 El enigma de la vida de San José
El próximo viernes 1º de mayo, celebraremos la memoria de San José, obrero. Pero, ¿quién fue José, el padre adoptivo de Jesús, el esposo de María Santísima, la madre de Jesús?
San José, es un “gran santo pero desconocido”, por lo que conozcamos a José, según la cultura judía y conforme los últimos avances de la Sagrada Escritura, especialmente de los Santos Evangelios: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. ¿Porqué cité primero a Marcos?, porque es considerado  como el evangelio más antiguo, que podría haberse escrito después de 66 y antes de 70 d.C., en la provincia de Galilea.
El matrimonio de José y María. Un Matrimonio en dos etapas
Según las costumbres matrimoniales de aquella época, los judíos solían casarse temprano: a los 18 años los varones y a los 13 años las niñas. Y por tratarse de una edad tan prematura, la elección de la pareja corría por cuenta de los padres. Concretada la elección, se realizaba la primera fase del matrimonio, llamada “consagración”. Era una especie de compromiso formal, en el que la joven quedaba consagrada para siempre a su novio, pero todavía no podían vivir juntos debido a la corta edad de la joven, y a que los esposos casi no se conocían. Este período duraba generalmente un año, y los jóvenes eran considerados ya verdaderos esposos. Trascurrido el año de la consagración se efectuaba la segunda parte del matrimonio, en la que luego de una gran fiesta que duraba varios días, la joven era conducida en procesión a la casa de su esposo para que comenzaran a vivir juntos.
Debió, pues, de haber sido entre estas dos etapas, entre la primera y la segunda cuando María quedó embarazada del Espíritu Santo, según Mateo: “María estaba comprometida con José. Pero antes de que ellos empezaran a vivir juntos, ella se encontró encinta (embarazada) por el poder del Espíritu Santo” (Mt 1, 18-19).
El mensaje del ángel del Señor a José fue: “José, no tengas miedo en tomar contigo a María porque si bien lo que ella ha concebido viene del Espíritu Santo, dará a luz a un hijo a quien tú pondrás por nombre Jesús”. Por lo tanto, lo que el ángel le informa a José es que él debe quedarse con María para ponerle el nombre al niño, cosa que no sabía.
La Sagrada Familia de Nazaret
José y María, dos jóvenes israelitas de 18 y 13 años respectivamente, estaban  comprometidos. Habían concretado la primera fase del matrimonio, y esperaban pronto poder ir a vivir juntos una vez que se cumpliera el plazo estipulado. Pero en el entretiempo María resultó escogida por Dios para ser la madre de su divino Hijo. Enterado José, se encontró frente a un serio problema. Él había elegido a María para sí, para que fuera su esposa, la madre de sus hijos, su compañera. Pero ahora se da cuenta de que Dios también se había fijado en ella, y también él la había elegido como madre de su Hijo.
Como él era justo, no queriendo apoderarse de un hijo que le pertenecía a Dios, y viendo además que Dios había elegido a la misma mujer que él, para iniciar el plan de salvación, resuelve dejar a su esposa libre del compromiso que habían contraído, y divorciarse en secreto.
Y así lo había decidido, cuando en sueños se le presenta un ángel y le dice que no tenga miedo (escrúpulos) en tomar a María como esposa (segunda etapa). Porque si bien el hijo que ella espera viene de Dios, él le pondrá el nombre de Jesús cuando nazca.
En otras palabras, Dios le pide a José que se quede junto a María. Porque aun cuando ella ha sido elegida para Dios, él también ha sido elegido; él también forma parte del plan de salvación. José deberá ponerle nombre al niño, considerarlo como suyo, asumirlo como propio. Porque al ser él descendiente de la familia del rey David, si lo adoptaba como su hijo podía convertirlo a Jesús en un “descendiente” de David, en un “hijo de David”. E introduciéndolo a Jesús en la genealogía de David, se cumplían las profecías anunciadas sobre él.
Recuperar a José
Siempre hemos tenido una imagen triste y descolorida de San José. Pero no es ese el San José del Evangelio. La única duda fue si Dios lo quería o no al lado de su mujer. Y Dios le hizo saber que sí. María y José amaron a Dios en equipo. Se santificaron juntos. El uno con el otro. El uno gracias al otro. Estuvieron juntos desde el principio. Recordemos y celebremos a José, a quien Dios quiso santificar en familia unido para siempre a María.
José, María y Jesús rezaban todos los días
Ellos rezaban las 18 bendiciones (de mañana, tarde y noche). El Shemá (Escucha) compuesto por tres benditos (a Dios Creador, a Dios Revelador y al Dios Salvador) y tres lecturas (de mañana y a la noche), mezclado con los Salmos. José enseñaba las historias de la Biblia. José, María y Jesús tenían un ritmo diario en familia, un ritmo semanal en la sinagoga y un ritmo anual en el Templo de Jerusalén.
¿San José, carpintero?
Sabemos que todo padre de familia judío procuraba para su hijo una ocupación, pues los rabinos decían: “El que no le enseña a su hijo un oficio, le enseña a robar”. San Marcos, dice que cuando Jesús predicó en la sinagoga de Nazaret –donde probablemente nació-los aldeanos comentaron: “¿No es éste el carpintero? (Mc 6,3), o “No es esté el hijo del carpintero” (Mt 13,55) o “¿No es este el hijo de José?” (Lc 4,22). De ahí se pensó siempre que Jesús fue carpintero.
Nazaret, ubicada en la fértil región de la Galilea, era un pueblo de campesinos, donde sabemos que la mayoría de sus habitantes se dedicaba a la agricultura y a criar ganados. Jesús en todas las parábolas hablaba con imágenes del ambiente agrícola (el sembrador, la cizaña, la viña, la higuera, la semilla de mostaza, etc.).
Hoy los biblistas han concluido que Marcos, el primer evangelista que escribió, no se habría animado a  llamar a Jesús “carpintero”, ocupación que gozaba de poco prestigio en aquella época, si no fuera porque efectivamente era cierto.
Podemos concluir que Jesús, durante los 30 años de su vida oculta, trabajó como carpintero.











Trabajar bien y feliz. El perfil de un buen trabajador.
Actualmente, es cada vez más difícil trabajar solo. Mediante el trabajo se forman y se tejen verdaderas redes de relaciones de interdependencia.
Cada vez más se exigen las habilidades blandas como parte del perfil de los profesionales, es decir, de las capacidades más humanas y más relacionadas con la relación y la comunicación interpersonal.
Cualquier empresa, institución, grupo de trabajadores, a la hora de elegir, preferirá sin dudar aquellos que, en igualdad de competencia técnica, tengan más habilidad para relacionarse con los demás, para trabajar en equipo, para comprenderse a sí mismos y a los demás, para afrontar conflictos y manejar sentimientos. En el fondo, cada vez más somos más conscientes de la importancia de la inteligencia emocional como ingrediente del perfil de un buen trabajador.
El trabajo saludable: la motivación
El trabajo, en general, es tanto más saludable no sólo cuanto más seguro sea y más se respeten las normas de salubridad y de seguridad laboral y la justicia social, sino también cuanto más pueda participar el trabajador de la misión de la empresa u organización en la que se inserta.
Para que una persona viva sanamente en el trabajo, se requiere –además de los factores de “higiene laboral-, que la organización promueva los factores motivacionales intrínsecos, es decir, aquellas condiciones que permiten a cada persona llevar a cabo la posibilidad real de desempeñar la propia profesión, realizar las propias capacidades, desplegar las cualidades específicas, sentirse explícitamente reconocido, respetado por sus superiores, conocedor y participante de los logros obtenidos y, en la medida de lo posible, de la definición de los mismos objetivos, mediante sanas relaciones interpersonales y gracias a la presencia en los integrantes de un grupo, de buenas capacidades de relación interpersonal y de ayuda en los momentos de necesidad, es decir, un poco de relación de ayuda o counseling.
El trabajo desde la fe








 


Es importante ser consciente de que el trabajo no puede ser leído como un castigo, un sacrificio o un puro medio de supervivencia, sino una verdadera oportunidad de contribuir a construir el Reino de Dios.
La consciencia del objetivo último de cualquier actividad humana puede hacer que ésta sea no sólo fuente de satisfacción, sino también de realización de los valores del Evangelio. Actualmente más que nunca, hay necesidad de testigos, manifestando su capacidad de comprensión, de aceptación, su comunión de vida con los demás, su solidaridad en los esfuerzos de todos en cuanto existe de noble y bueno.
A modo de conclusión













Hoy, más que nunca es necesario, para que se produzca salud y equilibrio en el ámbito del trabajo, la salud en la relaciones consigo mismo y con los demás.
Una de las formas de trabajar saludablemente, es cultivando los valores, con espiritualidad y resiliencia, uniéndonos a la pasión de Cristo, ofreciéndonos como hostias vivas, en la liturgia de la vida cotidiana, trabajando y orando, en todas las circunstancias, sobre todo, en un contexto de enfermedad, de vulnerabilidad, etc.









Santifiquémonos a través del "trabajo"-en sentido general-, porque es nuestra vocación fundamental, como lo dijo Jesús, "Sean Santos como mi Padre es Santo"; podemos ser santos en todas las edades, profesiones y circunstancias de la vida, tanto en la saldu como en la enfermedad, tanto como "trabajadores asalariados" o no, sobre todo, destaco a los "enfermos" ("in-firmus, no firme") crónicos, como las pacientes de fibromialgia, que sufren de esta enfermedad potencialmente incapacitante, que afrontan y luchan por una mejor calidad de vida, con espiritualidad y resiliencia, buscando alternativas de trabajo, a pesar de todos los síntomas, estudian, hacen todo lo que es posible e inclusive imposible, apoyando a sus padres, parejas, familiares y amigos, a través de la fecunda oración continua, de un testimonio humilde, silencioso y fecundo espiritualmente a toda prueba. ¡Qué ejemplo nos dan los enfermos! ¡Cuantas "cosas" podemos aprender de los enfermos! Por eso, valoremos, comprendamos y apoyemos a los enfermos, con una escucha activa y respuesta empática!











¡Preparemos el DÍA INTERNACIONAL DE LA FIBROMIALGIA: 12 DE MAYO!
Se acerca el 12 de mayo, día internacional de la fibromialgia. Pensemos en todas las formas por las cuales podemos sensibilizar y socializar sobre esta enfermedad neurológica-reumatológica en nuestro país, en nuestra comunidad, con nuestros compañeros/as de fibromialgia, con nuestros familiares, amigos, voluntarios, etc.!











Artículo elaborado por el Lic. Ricardo Masqueda.
Fuente consultada
La Biblia de nuestro pueblo. Luis Alonso Schokel, 2012.
José Carlos Bermejo, Revista Humanizar, año 2000.
Hno. Carlos Mesters, con Jesús en la contramano, 1995.
Ariel Álvarez Valdés: Enigmas de la Biblia, nº  3 y 8.
Juan Luíz Correa Jr, El Poder de Dios en Jesús, 2000.
Obs.
Las imágenes fueron extraídas de la página web.