jueves, 5 de mayo de 2016

FIBROMIALGIA: LA ENFERMEDAD MISTERIOSA

Por Estefanhy Cantié     03 DE MAYO DE 2016 16:39      
Aún no hay descubrimientos científicos que evidencien el origen de la fibromialgia, y menos una cura. No hay forma de detectarla por medio de estudios convencionales. En medio de preguntas sin respuesta, pacientes piden evitar prejuicios y ser respetados.

Quizá alguna vez observó la pintura hecha por la artista mexicana Frida Kahlo, en la que se observa a la misma artista aguijoneada por clavos en distintos puntos de su cuerpo. Las historias urbanas aseguran que Frida padeció fibromialgia luego de un accidente de tránsito en un tranvía. La sufrió hasta el último día de su vida sin saberlo, pues en ese entonces no se conocía la enfermedad.
Mientras estaba en cama, pintó el cuadro que puede ver en las imágenes de esta nota.
Con esta obra de arte podríamos comenzar a explicar, en términos sencillos, lo que significa la fibromialgia, una enfermedad tan extraña como desconocida, con causas hasta ahora ocultas, que afecta en un 98 % a mujeres, aunque también hay hombres que la padecen. Su característica principal es un dolor musculoesquelético crónico de origen desconocido, acompañado de una sensación de fatiga y otros síntomas como la falta de aire. Viendo las cosas desde una perspectiva un poco negativa, podría decirse que es una “enfermedad sin salida”. No hay manera de detectarla en un análisis laboratorial o radiográfico, además, no tiene cura hasta el momento. Sin embargo, Odila Concepción Benítez Franco, paciente diagnosticada con la enfermedad hace siete años, y líder de un grupo de apoyo a personas con este cuadro, prefiere sonreírle a la vida y seguir adelante, con mucho sentido del humor.
Alegre y ocurrente, nos hace reír desde que arrancamos la nota. Hace algún tiempo formó esta asociación con otras mujeres. “Solo somos 10, no tenemos personería jurídica ni nada de eso, tampoco dinero. El único objetivo es apoyarnos mutuamente, darnos ánimos cuando la otra está mal, divertirnos”, nos cuenta Odi.
Lejos de lo que algún lector pueda imaginar, las chicas integrantes de Fibromialgia Paraguay no se reúnen para compartir tristezas. Realizan variadas actividades de esparcimiento, y sobre todo, ríen muchísimo. “No somos para nada depresivas”, dice Odila.
¿QUÉ SE SIENTE?
Entender lo que “se siente” padecer fibromialgia es complicado. Lo cierto es que solo quien está en la piel de un paciente puede comprenderlo a cabalidad.
Sin embargo, Odila intentó explicarnos con ejemplos gráficos cómo se perciben estos puntos de dolor, también llamados puntos gatillo, en todo el cuerpo.
“Los neurotransmisores son como los cables de electricidad de nuestro cuerpo. Para los que tenemos esta enfermedad, es como si esos cables dejaran de tener esa cubierta de aislación. 
Entonces, el dolor que una persona normal puede sentir, nosotros lo experimentamos 10 a 15 veces más”, explica Odila.
Hay ocasiones en que se siente literalmente dolor en la piel. La entrevistada cuenta que incluso para sus hijos, que comparten diariamente con ella, es complicado entender qué significa esto. “Es como si tocaras una pava caliente, esa sensación en toda la piel. De donde viene, no sé, pero sé que es real”, comparte.
Otro de los problemas de la fibromialgia es que va de la mano con otras enfermedades. En el caso de Odila, ella padece artrosis. “Es como una sumatoria de cuadros. En estos momentos, por ejemplo, estoy con una gastritis a consecuencia de la medicación, por la cual decidí dejar el tratamiento por un tiempo. Mi estómago está dañado de tantas pastillas”, nos continúa contando.

APRENDER A VIVIR CON EL DOLOR

El dolor es algo con lo que un paciente con fibromialgia se acostumbra a convivir.
Está presente siempre, lo que cambia es la intensidad, que varía de una persona a otra. Como ya mencionamos antes, la cura no existe, así que los síntomas deben ser tratados con calmantes de acuerdo al criterio de cada médico. “El doctor que trata esta enfermedad es el reumatólogo, y debe ir variando el coctelito que le sirva al paciente en ese momento”, comenta Odi, como intentando bromear.

ENFRENTANDO LA VERDAD


Para Odila no fue nada sencillo descubrir que tenía fibromialgia. De hecho hasta hoy desconoce en qué momento inició la patología en su organismo.
Desde hace 20 años, sufre de fuertes jaquecas que duraban más de 72 horas, y siempre se preguntó cuáles eran las causas de tanto dolor.
Después de consultar con varios profesionales, dio con una doctora que decidió practicarle el análisis de los 11 puntos de dolor, y finalmente arrojó el diagnóstico definitivo.
“Consiste sencillamente en que el profesional va pulsando los puntos clave donde está el dolor, y por descarte, determina el diagnóstico”, explicó. Hoy, siete años después del primer diagnóstico, Odila eligió no derrumbarse y aceptar su realidad con actitud positiva.

LUCHANDO CONTRA LA INCOMPRENSIÓN

Que la sociedad no entienda la magnitud de la fibromialgia es algo incluso comprensible, pero para Odi y sus compañeras, lo realmente doloroso es que existan médicos que ignoren la enfermedad y, por su falta de preparación, traten al paciente con fibromialgia como si tuviera “problemas siquiátricos”.
Por indicaciones de los médicos, Odila llegó tiempo atrás hasta el consultorio de una neuróloga que le recomendó que fuera al siquiatra, pues se trataba de “algo sicológico”.
Si hay algo que los pacientes con fibromialgia piden es evitar prejuicios e incomprensión por parte de profesionales de la salud.
“A mí me duele de verdad, no estoy loca, no me imagino que me duele”, nos dijo Odi.
Una de las cuestiones más frustrantes para las personas con fibromialgia es oír de los propios médicos que aún no hay avances científicos que den una respuesta con relación a la patología.


PROMESAS “MILAGROSAS”

Por otra parte, deben cuidarse de los “productos milagrosos” y tratamientos pseudocientíficos como la acupuntura, ofrecidos por comerciantes que les prometen una cura.
“Tengo una amiga que fue a hacerse acupuntura tratando de aliviar su dolor. Justo tocaron un punto delicado y desencadenó una crisis que la llevó a ser atendida de urgencia”, comenta Odila, y advierte a los pacientes que eviten métodos alternativos.
Odila dice que si tuviera que dar un consejo a las personas sufren de esta enfermedad sería “dejar de preocuparse porque la gente te crea o te entienda, pues ya tenemos suficiente con lo que tenemos que enfrentar como para sentirnos mal por la opinión de los demás”.
Cada amanecer es un desafío y, por supuesto, hay días grises, pero de algún lugar se sacan las fuerzas necesarias para reírse a carcajadas y agradecer que a pesar de todo, la vida es bella. Cuando le preguntamos qué mensaje desea que quede en los lectores, Odila pide algo muy simple: “Solo queremos que sepan que esto existe, tal vez no se hayan hechos descubrimientos científicos, pero lo sentimos de verdad. No queremos ser juzgados, queremos respeto y comprensión”.