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miércoles, 12 de septiembre de 2018

DEL DOLOR Y SUFRIMIENTO A LA ESPERANZA Y RESILIENCIA

 
El 22 de marzo de 2010 fui diagnosticada de fibromialgia, por el Dr. Hugo Eías Aosta. La fibro es un dolor crónico de tipo neuropático que no conoce de treguas ni respeta horarios, lugar, temperaturas ambientales, considerando que tanto el insoportable calor como el intenso frío o la humedad, agudizan la intensidad del dolor y la fatiga crónica, porque al hablar de realidades, fibromialgia no es sólo dolor, como si fuera poco, sino también, de esa fatiga crónica agotadora que no mejora con el reposo, la que te dificulta tragar y hace que disminuyan las fuerzas de las cuerdas vocales, la que me roba la calidad en la visión y todo un abanico de síntomas que se desatan con este padecimiento.
Por eso, para comprender y afrontar mejor el dolor y el sufrimiento que produce la fibromialgia, les presento esta reflexión para humanizar el abordaje de los mismos, y proponer algunas claves para transformarlos en esperanza y resiliencia.
Para el Dr. Manuel Martínez Lavín, el dolor es una sensación subjetiva y privada que generalmente indica daño en alguna parte de nuestro cuerpo; es profundamente desagradable, por lo tanto,  paciente busca por todos los medios a su alcance encontrar la causa del síntoma, y así, su eventual remedio. Si el dolor es ya de por sí gravoso, el dolor generalizado crónico en todo el cuerpo lo es más. Esta es la situación de las personas que sufren de fibromialgia.
Desde mi diagnóstico, busqué conocer para entender mejor esta patología, para luego aceptar y afrontar la fibro con espiritualidad y resiliencia. En este proceso, conocí los escritos del Dr. José Carlos Bermejo, doctor en Teología pastoral sanitaria y máster en Bioética, religioso Camilo; director del Centro de Humanización de la Salud de España. En el XXIII Jornadas de Humanización de la Salud, en su exposición de "Acompañamiento en el dolor y el sufrimiento" afirma que actualmente, "somos mucho más conscientes de la complejidad del dolor, su relación con la personalidad, la afectividad, la cultura, la espiritualidad, las significaciones, el apoyo psicosocial y la accesibilidad a la analgesia".
"El dolor es un sensación y percepción multidimensional, es decir, tiene un componente nociceptivo, comportamental, motivacional afectiva y sensorial discriminativo, que require modelos de intervención multifactorial, con medidas farmacológicas, psicoterapeuticas, rehabilitadoras, espirituales, entre otras; actualmente, se enfoca el dolor "total" (dolor físico, dolor psicológico, dolor social y espiritual), concepto que surge en el contexto de los cuidados paliativos y que invita a las intervenciones considerando la globalidad de la personas en sus dimensiones biopsicosocialespiritual". 
Del Dolor al sufrimiento
Cassell afirma que "las personas que padecen dolor declaran con frecuencia que únicamente sufren cuando su origen es desconocido, cuando creen que no puede ser aliviado, cuando su significado es funesto, cuando lo perciben como una amenaza".
Para Bayés "el dolor se transforma en sufrimiento cuando se teme su prolongación, reaparición o intensificación en el futuro sin posibilidad de control". Por lo tanto, el dolor y el sufrimiento pueden ser afrontados y transformados, con una visión humanista, integral, especialmente, con espiritualidad y resiliencia.

En este contexto, es fundamental considerar el concepto multidimensional del dolor y el sufrimiento, porque ambos piden analgesia, consuelo y compasión competente, acompañamiento, counselling o psicoterapia breve, etc.
De la analgesia y sufrimiento a la esperanza resiliente
El dolor y el sufrimiento bien enfocado y afrontado, pueden pasar de "experimentado a eliminado" por la analgesia; de alguna forma aliviado y sobrellevado con espiritualidad y resiliencia; de "incomprendido a comprendido" a través de la validación de los síntomas (aceptar, creer que los síntomas son reales); del empoderamiento, previniendo y aprendiendo a ser dueño de las significaciones y aumentar la sensación de control.
Una de las claves humanizadoras del mundo del dolor y del sufrimiento es fortalecer las competencias profesionales, que incluye las competencias técnicas, relacionales, emocionales, espirituales y culturales.
Otra clave es aprender el arte de la escucha activa, de la empatía terapéutica, del counselling o psicoterapia breve, una relación de ayuda competente que acompaña e implementa, por ejemplo, el método vivencial de espiritualidad y resiliencia basada en la Biblia, que es mi método de afrontar la fibro y que ofrezco en mi libro "Fibromialgia, cuando el dolor neuropático es la enfermedad, desde la óptica de una paciente". 
Por lo tanto, mis tan queridas amigas y amigos con fibro o que pacientes de dolo crónico quienes viitan esta página, aprendamos y ayudémonos todos juntos a humanizar el abordaje del dolor y del sufrimiento, desarrollando una cultura solidaria entre nosotros que conocemos muy bien cóm duele la fibro o cualquier padecimiento cónico, nuestros familiares que son tan vulnerables como nosotros como pacientes. 
Promovamos enfoques terapéuticos biopsicosocialespirituales porque el dolor y el sufrimiento es menor si es acompañado con personas empáticas y compasivas, especialmente, siendo testigos de que con espiritualidad y resiliencia todo se puede, porque "todo lo podemos en Cristo que nos fortalece".
 Cultivemos la espiritualidad cristiana para obtener la resiliencia necesaria para afrontar con esperanza todas las mialgias de la vida.
Seamos como las palmeras o plantas de bambú, símbolos de la resiliencia, porque aunque nos "inclinamos hacia abajo", nos "doblamos como las palmeras" por los innumerables síntomas de la fibro, los impactos biopsicosocialespiritual que sufrimos, podemos dejar pasar los fuertes vientos, nos doblamos y agachamos la cabeza, pero nos recobramos y seguimos creciendo después de las tormentas de la fibro, y todas aquellas circunstancias que no podemos cambiar; así robustecemos nuestro tronco de resistencia, y salimos fortalecidos ante las crisis.
La resiliencia personal es la capacidad de afrontar las crisis, reconstruirse y no perder la capacidad de amar, de luchar, de resistir; antes bien, potenciar los recursos interiores, espirituales, especialmente de la Palabra de Dios, de la oración, etc; para tener "serenidad para aceptar todo aquello que no se puede cambiar; valor para cambiar lo que se puede cambiar y sabiduría para reconocer las diferencias".
Fuentes de consulta:
Humanizar el abordaje del dolor y del sufrimiento;
Acompañamiento en el dolor y el sufrimiento; y
Del sufrimiento a la esperanza ante la enfermedad. (Charlas del Dr. José Carlos Bermejo; Director general del Centro de Humanización de la salud y Centro Asistencial San Camilo).
La Fibromialgia, cuando el dolor neuropático es la enfermedad (Myrian Benítez).
Un abrazo tierno y sanador para todos… SHALOM. Paz y Bien. Con afecto, Fibromyrian-Fibrofamilia- MRA-PY.
 
 
 

lunes, 16 de octubre de 2017

EL ENFOQUE DE LA INTELIGENCIA… ESPIRITUAL según Francesc Torralba





Como paciente, familiar de algún paciente, profesional de la salud, ¿se ha preguntado alguna vez, de lo que realmente significa ser inteligente?, ¿qué opinas de la inteligencia espiritual?, es un tema que se abordará desde ahora desde la perspectiva del Dr. Francesc Torralba. Su concepto de inteligencia, inteligencia espiritual ayudará a comprender lo que es la inteligencia, la inteligencia espiritual, etc. Espero que este tema te ayude a comprender y entusiasmarte por el tema.


El filósofo y teólogo español Francesc Torralba Roselló ha escrito el libro “Inteligencia Espiritual” en el cual expone sus reflexiones al respecto de la inteligencia espiritual, después de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y de la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, abre una nueva vía de investigación, todavía muy pionera, que amplía y complementa significativamente las intuiciones de ambos investigadores.

Según Francesc Torralba, la idea de que en el ser humano exista una inteligencia espiritual que opera en íntima conexión con las otras formas de inteligencia ha sido puesto de relieve en el contexto anglosajón y americano, pero todavía no se ha desarrollado en el ámbito de lengua hispánica.
La expresión inteligencia espiritual puede suscitar ciertas perplejidades e incomprensiones, por múltiples motivos: la visión materialista del ser humano (tridimensional: físico, emocional, social); sin embargo, filósofos, psicólogos, psiquiatras, neurólogos, antropólogos y teólogos detectan en el ser humano una serie de operaciones, un campo de necesidades y poderes que difícilmente se puede explicar a partir del cuadro de inteligencias múltiples que ofreció Gardner. Inclusive el mismo Gardner no descarta tal posibilidad. Da la impresión de que tal tipo de capacidades – la inteligencia espiritual-sólo puede explicarse correctamente si se reconoce en el ser humano una forma de inteligencia como la espiritual (tetradimensión: físico, emocional, social y espiritual).   


Él concibe el ser humano como una unidad multidimensional, exterior e interior, dotado de un dentro y de un fuera, como una única realidad polifacética, capaz de operaciones muy distintas en virtud de las diversas inteligencias que hay en él.
La inteligencia espiritual faculta al ser humano para el análisis valorativo de la propia existencia y de los ideales y horizontes de sentido de la misma, y abre otras posibilidades que no están contenidas en el término trascendente, existencial. Por lo tanto, la tesis que presenta es que en el ser humano, más allá de su vida exterior, existe una vida interior que es consecuencia directa del cultivo de la inteligencia intrapersonal y de la espiritual.


Presenta la tesis de que el ser humano goza de un sentido espiritual que padece unas necesidades de orden espiritual que no puede desarrollar ni satisfacer de otro modo que cultivando y desarrollando su inteligencia espiritual y el olvido de esta dimensión conduce a un grave empobrecimiento, una especie de anemia espiritual.
Además, afirma que todo ser humano, independientemente de su credo religioso o adhesión confesional, dispone de una inteligencia espiritual, que es una capacidad que permite múltiples desarrollos y experiencias. Más allá de la adscripción confesional, todo ser humano tiene un sentido y unas necesidades de orden espiritual, y éstas pueden desarrollarse tanto en el marco establecido de las tradiciones religiosas como fuera de ellas. Reivindica una comprensión holística del mismo, desde el pleno respeto a las distintas opciones religiosas y laicas, permitiendo identificar una serie de capacidades y de posibilidades espirituales en todas las personas.



La cuestión de la inteligencia espiritual que propone y divulga Francesc Torralba en contextos de anemia espiritual, es todo un desafío, porque el desarrollo de esta forma de inteligencia abre nuevos horizontes, por lo que amerita pensar estrategias oportunas para educar tal forma de inteligencia y estimularla en todas las personas, independientemente de su espiritualidad, religiosidad o confesionalidad, en todas las etapas de la vida, en todas las esferas y campos del ser humano.

La inteligencia denota la capacidad de discernir, de separar, de cribar entre distintas alternativas y poder tomar la decisión más oportuna. Una persona inteligente es de hecho una persona que sabe separar lo esencial de lo accidental, lo valioso, lo que necesita, es decir, se refiere a esta capacidad de discernir.
La inteligencia proviene de intus (entre)  y leggere, que significa escoger o leer. Ser inteligente es pues, saber escoger la mejor alternativa entre varias, pero también, saber leer en el adentro de las cosas, porque tiene la capacidad de deliberar, de sopesar los pros y los contras de tal decisión y anticipar las posibles consecuencias que se desprenden de la misma.


La inteligencia permite recoger a través de la memoria las experiencias del pasado y anticipar, mediante la imaginación, los hipotéticos escenarios de futuro, salvando al ser humano de muchos fracasos y abre las puertas a la conquista del éxito personal, afectivo y profesional.
La inteligencia es la capacidad de aprender o de comprender, como la facultad de conocer, comprender algo. Es la capacidad y la habilidad para responder de la manera más adecuada posible a las exigencias que presenta el mundo. Permite reflexionar, examinar, revisar e interpretar la realidad. Existe una respuesta primaria, de carácter instintivo; pero más allá de ella, el ser humano en virtud de su inteligencia, es capaz de contener tal respuesta y pensar con anterioridad, cuál es la que debe dar atendiendo al contexto. La inteligencia permite elaborar respuestas complejas a situaciones vitales, respuestas pensadas y meditadas que superan la lógica mecánica del estímulo y la respuesta.



La inteligencia es la capacidad que permite adaptarnos con cierta velocidad a los recursos disponibles y a enfrentarnos a situaciones nuevas que no habíamos predicho con anterioridad. La inteligencia nos da la necesaria habilidad para resolver problemas y elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una determinada comunidad. Esta capacidad de resolver problemas permite abordar una situación en la cual se persigue un objetivo, así como determinar el camino adecuado que conduce al mismo. La inteligencia es el conjunto de aptitudes que las personas utilizan con éxito para lograr sus objetivos racionalmente elegidos; permite planificar y codificar la información y activar la atención. Planificar incluye, entre otras cosas, generar planes y estrategias; y seleccionar los planes útiles y ejecutarlos. Incluye la toma de decisiones, dirigir el comportamiento, utilizando la información captada, aprendida, elaborada y producida por él mismo. 

El autogobierno mental es un poder que emana directamente de la inteligencia. Proporciona los medios para gobernarnos a nosotros mismos, de modo que nuestros pensamientos y acciones sean organizados, coherentes y adecuados tanto a nuestras necesidades internas como a las necesidades del medio ambiente.
Para Francesc Torralba, la inteligencia es esa potencia que permite conocer la realidad en distintos grados y niveles de profundidad. La inteligencia cumple, una función adaptativa: permite vivir y pervivir. La inteligencia humana se adapta al medio adaptando el medio a sus necesidades, pone el corazón más allá del horizonte porque se plantea continuamente nuevas metas que le producen incesantes desequilibrios. En síntesis, la inteligencia es una facultad tan escurridiza, astuta, tremenda y ocurrente; es ante todo, la capacidad que tiene ésta de crearse a sí misma. Por lo tanto, es un desafío para comenzar a profundizarla.
Fuente: Francesc Torralba, Inteligencia espiritual

Las imágenes fueron seleccionadas de la Web.